Eduardo Hochschild El Pais
Inspiración

El cóctel privado de Eduardo Hochschild al que asistí

El ojo experto de mi hermana, clave de nuestra asistencia al evento

En la época en la que aún se leía el periódico en papel, que no hace tanto, mi hermana divisó una diminuta reseña en una de las últimas páginas de un diario. Anunciaba la inauguración de la colección de arte de Eduardo Hochschild en la Sala Alcalá 31. Así de entrenado tenía el ojo para detectar este tipo de eventos. 

Apasionadas del arte y los convites, y no necesariamente en ese orden, nos adentramos a través de la exposición en el mundo del arte peruano y de su mayor coleccionista, Eduardo Hochschild. 

Eduardo y Mariana Hochschild, matrimonio con negocios en la minería y la banca, poseen la mayor colección privada de arte peruano contemporáneo del mundo. Siendo una de las mayores fortunas del país y comenzando a coleccionar un arte ignoto, tuvieron la oportunidad de escoger entre ejemplares de elevada calidad artística. Cabe destacar que el 98% de su colección está compuesta por arte peruano. 

El interés de Eduardo por compartir su arte, le ha llevado a exponerlo en las paredes de sus oficinas. Considera que tendrá mayor alcance si lo exhibe en el entorno empresarial o universitario (ha fundado la universidad UTEC, una de las más prestigiosas de Latinoamérica), que en un museo, donde en ocasiones las obras terminan en los almacenes de los mismos. 

Adoptando un enfoque multidisciplinar, Hochschild atesora todo aquello que pueda ser considerado arte y esté relacionado con la cultura andina. Desde pintura, escultura, fotografía y dibujo, hasta instalaciones, vídeo y textil. Su visión renovadora le ha llevado a romper moldes en términos artísticos, en entornos no especialmente proclives a ello.

En una ocasión, convocó un concurso de graffiti para dotar de sentido a las paredes de sus oficinas y fomentar la creatividad en la empresa. Aunque la iniciativa no fue aplaudida en un inicio, posteriormente tuvo gran acogida.

Eduardo Hochschild Vanity Fair
Eduardo Hochschild © Vanity Fair

Eduardo Hochschild, coleccionista de artistas

Pero lo que realmente colecciona Hochschild son relaciones con artistas. Su decisión de compra dependerá en gran medida de la afinidad que sienta con el creador de la obra.

Ha establecido incluso tradiciones con estos artesanos. Todos los años, el 26 de diciembre, reúne en su casa a artistas a los que invita a comer. En un inicio, acudían alrededor de una veintena, pero actualmente la cifra asciende a los doscientos. En estas reuniones en las que se sirven tragos y diversión a partes iguales, los artistas intercambian ideas sobre sus creaciones artísticas

En solo una década, Hochschild ha logrado constituir la mayor colección de arte peruano contemporáneo del mundo. Y la primera vez que la colección salió de su país natal, hizo parada en Madrid. 

La muestra “Próxima parada. Artistas peruanos en la Colección Hochschild” fue una explosión de talentos heterogéneos. Presentó obras que abarcaban temas ambiciosos que están en boga, como la cultura amazónica y la globalización, todo ello desde la óptica minimalista, conceptual y teórica. Y ahí estábamos mi hermana y yo, discutiendo sobre los sueños del ayahuasca y la sabiduría amazónica. Deleitándonos los sentidos y consumiendo creatividad en estado puro. Pero no solo de arte nos atiborramos. 

Sala Alcalá 31. Exposición Eduardo Hochschild
Sala Alcalá 31. Exposición Eduardo Hochschild

Abriéndonos camino hacia el objetivo

Conmovidas por las experiencias chamánicas trasladadas en un lenguaje pictórico colorista y elocuente, decidimos disfrutar de una vivencia plácida, aunque de carácter más terrenal. Casualidades de la vida, llegó a nuestros oídos que tras la exposición, se celebraría un cóctel en la Real Casa de Correos. La efervescencia del momento nos cegó por completo y nos desvió del objetivo momentáneamente, pero para nuestro regocijo, no fuimos las únicas. Nos encaminamos hacía el Palacio de Cibeles, pues un transeúnte nos indicó amablemente que ese era nuestro destino. Como comentaba, no fuimos las únicas y en el ascensor del palacio intercambiamos palabras de desconcierto con Christian de Hannover y Alessandra de Osma.

Reparamos en que no nos encontrábamos en la Real Casa de Correos, sino en el Palacio de Comunicaciones, que sirvió hasta inicios del presente siglo como casa de correos. De ahí la confusión. Nos dirigimos pues al auténtico, aquel que he visualizado cada Nochevieja desde que tengo uso de razón. Tiene delito que tenga que llegar un coleccionista de Perú para enseñarme el nombre de uno de los edificios más emblemáticos de mi ciudad. Superado el trance, decidimos emprender camino hacia la verdadera Real Casa de Correos. 

“El arte no es solamente lo que ves, sino también lo que comes” – Eduardo Hochschild

En un arrebato ecologista, decidimos hacerlo a pie y no en vehículo de lujo-blindado-con-escolta, como hicieron el resto de los asistentes. Tan obcecadas estábamos con probar las delicatessen que imaginábamos que se iban a servir, que pudimos atravesar las puertas de acceso causando el justo recelo. Y el catering no nos defraudó. Nos elevamos a una dimensión superior en la degustación de un jamón que se fundía en el paladar, un tartar exquisito y un champagne que borboteaba con vigor. En ese momento, elaboramos un manifiesto mental sobre la elevación de la gastronomía a la categoría de auténtico arte. Es más, como comenta el propio Eduardo, “el arte no es solamente lo que ves, sino también lo que comes”. 

La ola de creatividad peruana se extendió al terreno culinario. Los allegados del coleccionista, entre los que pude reconocer a Isabel Preysler o José María Aznar, disfrutaron además de una cena formal servida por los chefs más importantes de Perú. Degustaron paiche, un pescado de carne blanca tradicionalmente consumido por las poblaciones indígenas del Amazonas. 

Debido a que el paiche se encontraba en peligro de extinción, Hochschild contrató a un equipo de biólogos que estudió sus prácticas reproductivas y las impulsó de manera sostenible. Por esta razón, la especie ha dejado de estar en peligro de extinción. De hecho, los protocolos de reproducción estudiados por los biólogos contratados por Hochschild se han implantado en otros países, como Brasil. 

En entrevistas concedidas a diversos medios, Eduardo Hochschild ha resaltado que el arte peruano está rompiendo fronteras. Sin duda, ha sido el coleccionista el que ha dado un impulso a su visibilidad, dándolo a conocer en el exterior. Ha prestado obras de su colección al Tate o el Museo de Arte de Lima, y la ha exhibido en ARCO, entre otros.

 Interior de la vivienda de Eduardo Hochschild
Interior de la vivienda de Eduardo Hochschild © El País
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