Madame Errazuriz minimalismo
Diseño,  Personalidades

Madame Errázuriz, la increíble historia de la artífice del minimalismo

Madame Errázuriz, minimalismo como acto de sofisticación

“La elegancia significa eliminación” – esta icónica frase que sentaría precedente en el mundo del diseño fue pronunciada por Madame Errázuriz, una visionaria adelantada a su tiempo. 

Su gusto por la sencillez y lo minimal contrasta con la estética victoriana y profusa que imperaba en la época.  Se podría afirmar que Madame Errázuriz fue al minimalismo, lo que Peggy Guggenheim al modernismo. 

Eugenia, nacida en el 1860 en el seno de una familia boliviana adinerada, pasa su infancia en Chile. Su padre hace su fortuna gestionando minas de plata en Chile. 

Percibe una educación estricta en un internado católico, donde aprende inglés y francés, lo que en el futuro le sería de gran utilidad. 

A los veinte años contrae matrimonio con José Tomás Errázuriz, pintor y diplomático chileno proveniente de una familia bien posicionada. O lo que es lo mismo, millonaria. Su privilegiada situación les permite viajar a Venecia para disfrutar de su luna de miel. Durante su primer año de matrimonio conviven en la Hacienda Panquehue, perteneciente a la familia Errázuriz. Aquí da a luz a su primer hijo, que muere poco después. Posteriormente tienen otros tres hijos.

Eugenia por Jaques Emile Blanche, 1890
Eugenia por Jaques Emile Blanche, 1890

El París de la Belle Époque y las vanguardias

El ávido ímpetu de Eugenia por conocer, descubrir y cultivarse la empuja a París. Corre el año 1882 y la expresión Belle Époque cobra plena significación.

Su marido la sigue y la hermana de éste, Amalia, introduce a Eugenia y José Tomás en su círculos de amistad, pues está establecida en París junto con su marido, cónsul de Chile. 

Se empapan de las vanguardias europeas, ven florecer los ballets rusos y se relacionan con la alta sociedad parisina. Conocen ilustres artistas, entre los que resaltan John Singer Sargent, Paul Cesar Helleu y Jacques Emile Blanche. Eugenia pasa a ser conocida como Madame Errázuriz. 

Su extraordinaria belleza y elegancia se reflejan en su semblante, talante y debilidades, cualidades que la convierten en musa de célebres pintores

La producción de Sargent se acrecenta al plasmar su inteligente mirada, ligero mentón y pronunciados pómulos en numerosos lienzos. 

Madame Errázuriz por John Singer Sargent, 1882
Madame Errázuriz por John Singer Sargent, 1882

De musa a mecenas visionaria

En un proceso metamórfico, Madame Errázuriz adopta la faceta para la cual está realmente destinada y pasa de ser musa a mecenas. Con una gran visión y generosidad, impulsa la carrera de artistas que terminarán por convertirse en referentes en su campo. 

Cabe señalar que la élite chilena del siglo XIX, dedicada principalmente a la explotación de latifundios y la comercialización agrícola, se caracterizaba por sobriedad y moderación. Esto, sumado a la educación católica que percibe, forja en Madame Errázuriz un carácter estoico que se puede apreciar en su gusto por la pureza y austeridad

En el año 1900 se traslada junto con su marido a Londres, donde viven durante varios años. A José Tomás se le diagnostica tuberculosis, por lo que pasa largas temporadas en Suiza por recomendación médica. Tras la Primera Guerra Mundial ella regresa a París y se distancia de su marido. Ya instalada en la ciudad, comienza a frecuentar Biarritz, donde finalmente adquiere una villa repleta de mimosas. La llama La Mimoseraie. 

Madame Errázuriz en 1929
Madame Errázuriz en 1929

La Mimoseraie, un laboratorio creativo

En La Mimoseraie se evidencia su predilección por los espacios diáfanos, luminosos y libres de ornamento, las paredes blancas y las cortinas de lino. Combina objetos sencillos, propios de una vivienda campesina, con obras de arte vanguardistas y piezas clásicas. Sale a cuidar las plantas de su jardín descalza, mientras degusta champán. Las habitaciones huelen a las plantas aromáticas que ella misma cultiva. Las toallas desprenden un aroma a lavanda salvaje. 

Libera las estancias de todo ornamento y destaca únicamente un elemento, habitualmente un cuadro cubista. Cada objeto es seleccionado con esmero. 

Su entendimiento en materia estética, alejado del academicismo, proviene exclusivamente de su intuición y gusto innato

Lava los suelos al igual que lo hacían los pertenecientes a una clase más humilde, con agua y jabón. Se aclara el pelo con agua de lluvia y ocupa sus jarrones con plantas de su jardín. 

Salón de Madame Errázuriz, 1938
Salón de Madame Errázuriz, 1938

Encuentros con los artistas más destacados de l´avant-garde

Su interés por las artes y su cometido con los artistas la lleva a reunir a figuras destacadas como Stravinsky, Diaghilev, Picasso, Rubinstein o Jean Cocteau. Madame Errázuriz deleita a sus invitados con sencillas tostadas de mantequilla y té, obviando las ostentosas ceremonias que se estilaban en la época.

Tal respeto se le confiere a su saber, que Arthur Rubinstein la invita a su recién adquirida casa antes de comenzar a decorarla, en busca de asesoramiento. 

El propio Picasso pasa su luna de miel con la bailarina Olga Khokhlova en La Mimoseraie. El artista aprovecha algunas de sus habituales visitas a la villa para darle color a sus impolutas paredes, pintando murales azules. También la retrata en hasta veinticuatro ocasiones. 

Es indudable la influencia que ha ejercido la mecenas en Picasso. Lo introdujo en los círculos de influencia, le presentó a los más importantes marchantes de arte y adquirió sus obras cuando más lo necesitó. Patrocinó su carrera, así como la de muchos otros: Stravinsky, Rubinstein, Diaghilev o Giacometti. 

Picasso y Diaghilev se conocen en uno de los encuentros que organiza Eugenia Huici. De ese encuentro germina una fructífera colaboración: Picasso diseña el vestuario y escenografía de algunos de los ballets rusos ideados por Diaghilev. 

Eugenia retratada por Picasso, 1918
Eugenia retratada por Picasso, 1918

Jean-Michel Frank, discípulo de Madame Errázuriz

El excepcional decorador de interiores Jean-Michel Frank comienza a introducirse en la sociedad de l´avant-garde al inicio de su carrera. Madame Errázuriz marca sin duda la línea estilística del diseñador, que se decanta por materiales nobles de corte modernista. Su seña de identidad es el cuero – no un cuero cualquiera, sino uno tratado por nada más y nada menos que Hermés. Llega a afirmar que prácticamente todo lo que sabe se lo debe a Madame Errázuriz. 

Cuando los recursos económicos de Eugenia comienzan a agotarse, se instala en la mansión del excéntrico aristócrata Etienne de Beaumont, a quien conoce por las fiestas temáticas que organiza y a las que asisten personalidades como Coco Chanel o Picasso. 

Cuando su marido muere, le encarga a Le Corbusier diseñar Villa Eugenia en Zapallar, Chile. El proyecto no se materializa, pero sirve de inspiración al arquitecto Antonnin Raymond para construir una vivienda en Japón. 

Eugenia, Picasso y Olga en una fiesta de Etienne de Beaumont
Eugenia, Picasso y Olga en una fiesta de Etienne de Beaumont

De mecenas vanguardista a monja franciscana

En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, se ve sumida en la pobreza. Su hijo Max, quien la apoyaba económicamente, muere. Los artistas a los que patrocinó y que tanto la veneraban, ya gozan de reconocimiento y la olvidan. 

En un intento de obtener cierto rédito, se despoja de todas sus posesiones, incluidas La Mimoseraie y sus preciadas obras de arte. Se ordena monja franciscana y viste un hábito negro diseñado por otra minimalista, Coco Chanel. 

Ante estas perspectivas, en 1947 se ve obligada a regresar a Chile, donde queda al cuidado de su hija Carmen hasta su muerte, a los 91 años. 

Pablo Picasso, quien la consideraba una segunda madre, la respaldó hasta sus últimos días. Le enviaba dinero y adquirió el billete de avión para que pudiese regresar a Chile. 

Eugenia, sin pretenderlo, estableció las bases del diseño de interiores minimalista, que posteriormente figuras como Jean-Michel Frank popularizaron. 

Madame Errázuriz con un Picasso, 1938
Madame Errázuriz con un Picasso, 1938

Madame Errázuriz con un Picasso, 1938

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