Mr. Chow en su estudio
Personalidades

Mr. Chow, revolución en el arte y la gastronomía

Mr. Chow, marcado por la Revolución China y sus inicios en una ciudad desconocida

Mr. Chow es un personaje con tantas caras como historias. Sus memorias hablan de incertidumbre, superación, riqueza, innovación y aventuras. Muchas aventuras. 

Mr. Chow tiene tanto peso en la industria gastronómica, como en la del arte. Dos aficiones que comparte con el genio Leonardo da Vinci. Es el alquimista que convirtió las cenas en espectáculos sensoriales, y la gastronomía y la pintura, en magia. 

Nacido como Michael Chow en Shanghai, poco sabía de las vicisitudes que le aguardaba el destino. 

Su padre fue una figura importante en la Ópera de Pekín, hasta que fue arrestado y encarcelado durante la Revolución Cultural, un movimiento iniciado en 1966 por Mao Zedong para “limpiar” la sociedad china de propensiones capitalistas. Este evento marcaría inmensamente la vida de Michael Chow. Su madre, que provenía de una familia pudiente que hizo su fortuna en el negocio del té, también sufrió las consecuencias de la revolución.

Debido a la inestabilidad política en China, Michael Chow se trasladó en 1952, con tan sólo doce años, a Londres. Habiendo dejado a su familia, su cultura y su hogar atrás, atesoró como oro en paño las últimas palabras que le dedicó su padre antes de partir: “donde quiera que vayas, recuerda siempre que eres chino”. Nunca más volvió a tener noticias de su progenitor. Resultaba demasiado arriesgado contactar con el, dada la situación de crisis que reinaba en el país.

Chow estudió arquitectura en Londres, y posteriormente inició una carrera artística en el mundo de la pintura. Sus orígenes, los cuales tanto honraba, fueron un aspecto limitador en el desarrollo de su trayectoria como pintor. También se inició en el mundo del cine y tuvo varias apariciones en películas. Quiso expandir esta faceta y convertirse en director de cine, pero lo único que obtuvo fue el rechazo de la industria. 

Tras varios años procurando desenvolverse como artista y obteniendo un éxito limitado, se abrió paso en un negocio que resultó ser sumamente lucrativo y enriquecedor, la restauración

Restaurante Mr. Chow
Restaurante Mr. Chow

Mr. Chow, los orígenes

El día de San Valentín de 1968 se inauguró su restaurante, Mr. Chow, en un área elitista de Londres. Su pasión y sus orígenes se podían palpar en la decoración y las preparaciones culinarias. Sobre las paredes reposaban cuadros de artistas expresionistas que comenzaban a emerger, desde David Hockney a Patrick Caufield. Camareros italianos llevaban a la mesa delicias propias de la gastronomía China. Las presentaban sobre una vajilla ilustrada por el artista Cy Twombly.

Michael Chow se basó en las recetas tradicionales de la cocina de Beijing, la más influyente en China, para introducir en ellas innovaciones y generar así sus propias creaciones de alta cocina. La innovación va en su ADN. 

La variedad de texturas empleadas, la fusión de aromas y sabores y la exquisita presentación del plato no eran los únicos ingredientes de los que se valía para hacer de la comida un acto memorable y extrasensorial

El restaurante en el que se consumen arte y espectáculo

Sentarse a la mesa del restaurante significaba asistir a un espectáculo. Literalmente. Durante las comidas, se invitaba a bailarines e intérpretes a actuar sobre un escenario. Según el coleccionista Roberto Polo, en ocasiones bailaban sobre las mesas. Era un modo peculiar (y efectivo) de conectar con la audiencia, distender el ambiente y educar al público sobre la cultura china. Durante las representaciones se mezclaban pasión, intriga y diversión. Michael Chow, a quien le gusta que le llamen “M”, se convirtió en un embajador de la cultura de su país. 

Transformó el juicio que se tenía en los sesenta sobre la cocina china, la cual se asociaba con restaurantes ruidosos, baratos y de poca calidad.

El mobiliario minimalista al estilo Art Deco imprimía en los espacios del restaurante elegancia, clase y distinción. Desde sus inicios, en el restaurante se congregaron artistas de la talla de Andy Warhol o Keith Haring.  

Mr. Chow entre Noodles, retratado por Keith Haring
Mr. Chow entre Noodles, retratado por Keith Haring

Un libro de visitas firmado por Warhol, Los Beatles y Francis Ford Coppola

El 90% de los artistas que frecuentaban Mr. Chow se hicieron famosos posteriormente. Se solía comentar que en Mr. Chow se establecieron más conexiones entre artistas que en cualquier galería de arte. 

Jean-Michel Basquiat, aún desconocido, le envió a Michael Chow un tarjetón en el que aparecía retratado. Su intención no era otra que conocer al dueño del restaurante. 

Mr. Chow aún recuerda cómo tiró la tarjeta a la basura. Quien sabe por cuánto se podría vender el retrato en el mercado actual. Posteriormente M y Basquiat se convertirían en buenos amigos. 

Otras figuras que han degustado las creaciones del chef son Mick Jagger, los componentes de Los Beatles, Muhammad Ali o Francis Ford Coppola.

El éxito que cosechó con este primer restaurante, le empujó a abrir nuevos establecimientos en Nueva York, Los Ángeles, Miami, Las Vegas, México, Kyoto y Seul.

Mr. Chow junto a Basquiat y la madre de este
Mr. Chow junto a Basquiat y la madre de este

Más que un restaurante… una institución artística

Michael Chow se convirtió en una celebridad y su restaurante, en una institución cultural. Y de culto. Fue retratado por grandes artistas como Andy Warhol, Hockney y Jonas Wood. 

Y aunque su vena artística siempre permaneció en su interior, no volvió a aflorar hasta cincuenta años después de haber pintado por última vez. Una exposición de arte abstracto en Los Ángeles le empujó a hacerlo, sintiéndose seguro de poder engendrar creaciones de mayor valía que las que se exhibieron. 

Larry Gagosian, probablemente el marchante de arte más conocido y exigente de la actualidad, dijo al ver la primera pintura producida por M: “¿sólo hay una obra?”. Tras lo cual M regresó a su estudio para pintar de manera feroz y prácticamente ininterrumpida. En su estudio de California pinta en la actualidad una media de diez horas diarias. Tal es la pasión que siente el empresario por la pintura. 

Mr. Chow se reinventa como pintor

Produce pinturas expresionistas de dimensiones épicas, empleando materiales variopintos, como pintura para paredes, tinta china, yemas de huevo y metales. Trabaja con un joyero que fabrica láminas de plata especialmente para sus obras. Con esto queda probado que la innovación es su seña de identidad. Su trabajo artístico evoluciona tanto como su trayectoria vital. Sus creaciones más recientes consisten en una explosión de color y textura, que siguen los preceptos del Action Painting. El caos que se genera en las pinturas choca con su impecable presencia. Pero afirma él que se trata de un caos medido y controlado.

La obra de Mr. Chow ya forma parte del circuito internacional de arte. Su primera exposición individual ha tenido lugar en Madrid, en Ivorypress. También ha rotado entre Hong Kong, Pekín y Nueva York. 

Las palabras de su padre siguen resonando a día de hoy en Michael. La pintura se ha convertido así en el nuevo medio para conectar con sus orígenes y hacer honor a su procedencia. 

Michael Chow con sus pinturas
Michael Chow con sus pinturas
Compártelo!