Roberto Polo colección
Personalidades

Roberto Polo, un filántropo de lo más polémico

Roberto Polo, el despertar de un talento artístico

La Habana, 1951. Entre los ritmos criollos y la percusión de los timbales, viene al mundo un personaje con apellido de explorador. El apelativo es premonitorio. 

Un descubridor de su propio ser, del mundo y de la belleza que este esconde. Un hombre de capacidades ilimitadas y vida densa. En otras palabras, vividor, filántropo, mecenas, artista, donante, connnaisseur. Amigos y detractores coinciden en su exquisito gusto y visión. 

Roberto Polo es una figura difusa, escurridiza y sumamente despierta. Y estas son capacidades que ha sabido explotar a lo largo de su vida. 

Habiendo cumplido los diez años, se puede decir que sus vivencias rebasan la de un adulto promedio. Con el ascenso de Fidel al poder, su familia se desplaza a Miami. Y de Miami se trasladan a Massachusetts, Lima, Washington y Nueva York. 

Ascenso meteórico a la cima

Manifiesta interés por la pintura a edad muy temprana. Estudia, analiza e interpreta el arte a modo de pasatiempo. Su talento se convierte en la llave de acceso a una clase privilegiada de la que en un inicio se siente parte. Sus logros artísticos le permiten obtener una beca para estudiar pintura en la prestigiosa Concoran School of Art a los 14 años. 

Entretanto, Polo exhibe sus impulsos creativos en lienzos que le valen el calificativo de estrella emergente. En busca de nuevos estímulos, expone la obra que produce en reputadas galerías de arte de Washington D.C., París o Nueva York. No obstante, con veinte años lleva su aprendizaje a un nuevo terreno que le satisface más, el coleccionismo. 

Un año después, contrae matrimonio con Rosa Suro, que resulta ser la sobrina del expresidente dominicano Antonio Guzmán. El matrimonio rezuma glamour y despierta fascinación a su alrededor. El titánico diamante que portaba su esposa, de 41 quilates y un millón de euros, se encargaba de enaltecer esta imagen. 

Se les puede encontrar en las cenas, galas y eventos organizados por la élite del arte, la moda y las finanzas. 

Hablando de moda. El salvaje talento e imaginario de Polo le llevan a repensar el modo en el que se presentan los desfiles de moda. Los concibe como exposiciones de arte, dotando a la industria de un nuevo significado hasta aquel entonces desconocido.

Sus desfiles cuentan con la participación de personajes como Andy Warhol, Karl Lagerfeld y Willem de Kooning. 

Rosa Suro y Roberto Polo
Rosa Suro y Roberto Polo

Creador de tendencias y generador de riqueza

Su agitada existencia le lleva a crear y dirigir el departamento de inversión en arte de Citibank. Se trata del primero de su clase en el sector bancario. Su cometido era el de asesorar en la compra de arte a los clientes del banco. Su condición de auténtico coleccionista le impidió promover la compra de arte como inversión. Roberto afirma que “un verdadero coleccionista no compra una obra pensando en dónde la va a poner. La compra por necesidad, porque la desea de verdad”. Una pieza despierta en él la intención de compra cuando esta alberga belleza intelectual, rareza e importancia histórica. Y con esta fórmula ha logrado no sólo revalorizar obras y artistas, sino también reflotar movimientos artísticos caídos en el olvido. 

Por este especial olfato que posee para adelantarse a las tendencias ha sido bautizado “The Eye” y “Trendsetter” (creador de tendencias). Haciendo gala de su fama para identificar obras de calidad, hace algunos años adquirió en subasta un cuadro sin identificar, supuestamente del pintor Henri-Edmond Cross, por 20.000 dólares. Lo revendió por más de cinco millones de dólares.

Roberto Polo junto a la actriz Joan Fontaine
Roberto Polo junto a la actriz Joan Fontaine

Retratando las noches libidinosas con Andy Warhol 

Tras esta experiencia, decide constituir su propia asesoría, Private Asset Management Group, especializada en inversión en obras de arte y piedras preciosas. Se encarga de las transacciones financieras de sus clientes, ofreciendo un servicio más personalizado que el del banco. Con ello, su empresa y su persona alcanzan un éxito notorio. Y su fortuna, un engrosamiento considerable. Esta condición le permite adquirir un 51% de las acciones de Sotheby´s, la mayor casa de subastas.

Su vida de ensueño consistió en cultivar su intelecto, ver y dejarse ver, codearse con personalidades igualmente enigmáticas y coleccionar arte.

Con Andy Warhol y su Polaroid, se dedicó a inmortalizar la libidinosa noche neoyorkina. Contrató a Grace Jones para sus desfiles, con quien mantuvo además una estrecha amistad. También con el artista David Hockney y la actriz Joan Fontaine. Polo frecuentó Mr. Chow, el equivalente a los cafés parisinos en los que se reunían los vanguardistas, solo que siendo un restaurante en el que se sirven comida china y espectáculo a partes iguales. Y por el que llovía champán y bailaban mujeres brasileñas sobre las mesas. 

Si las distracciones se lo permitían, charlaba con Warhol, Jasper Jones o Jean-Michel Basquiat

Esta es la época en la que patrocina eventos, galas benéficas y bailes, a los que los invitados acuden por medio de los jets privados que él proporciona, vistiendo los modelos que Polo les regala.

Grace Jones y Roberto Polo
Grace Jones y Roberto Polo

Celda de aislamiento, intento de suicidio y divorcio

Suiza, 1984. Polo traslada la sede de su empresa, Private Asset Management Group a Ginebra. Las autoridades empiezan a seguirle la pista, ante un nivel de gasto desproporcionado y ciertamente superior a la facturación de la empresa. Roberto Polo se refugia en Viareggio, Italia, una ciudad tradicionalmente visitada por la alta burguesía y la nobleza. Saboreando la Dolce Vita y sintiéndose en lo más alto, recibe una orden que derrumbaría (temporalmente) su vida perfecta. La justicia le acusa de malversación de fondos. Es denunciado por inversores mexicanos por la presunta apropiación indebida de 124 millones de dólares. Éste súbito revés le lleva a la cárcel en Italia. Permanece durante cuatro años rodeado de convictos acusados de asesinato y tráfico de drogas. Durante tres meses vive en una celda de aislamiento. Sus peripecias en la cárcel incluyen un intento de suicidio. Su esposa le abandona. Posteriormente, Roberto Polo afirmaría que esta fue una experiencia enriquecedora. 

En contra de lo que se podría esperar, la atmósfera lúgubre que inhala en su penitencia no marchita su gusto por la estética.

Roberto Polo, convertido en una figura de culto tras salir de la cárcel

París, 1988. Su paso por la cárcel le confiere un halo enigmático. Sus seguidores y clientes siguen considerándolo una referencia en lo que respecta a la compra de arte. Las piezas que tuvo en su posesión antes de entrar en la cárcel, se han revalorizado exponencialmente durante su ausencia, por lo que se le heroiza. 

Uno de sus más fieles clientes, John Dean, sufraga su nuevo negocio, Galerie Historismus. Se trata de una refinada tienda de antigüedades a la que se da acceso con cita previa y en la que se formalizan transacciones de siete cifras. A la inauguración asisten alrededor de 650 caras conocidas del mundo de las artes, así como celebridades variopintas. 

Tras residir varios años en la ciudad de la luz, se traslada a Bruselas movido por el simbolismo y modernismo belgas. Fija su residencia en una antigua sombrerería de techos altos vestida de libros, antigüedades y paredes de madera. También abre un nuevo negocio, la Roberto Polo Gallery, especializada en muebles de diseño creados por artistas como Jean-Michel Frank. 

Siguiendo la filosofía de Peggy Guggenheim, comienza a adquirir obras a diario, con lo que logra atesorar una colección de cerca de 7.000 obras. Muchas de las piezas las ha donado a museos de prestigio, por lo que ha sido condecorado en numerosas ocasiones. El Museo del Louvre le nombró Gran Mecenas y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, patrono.

Roberto Polo
Roberto Polo

Dejando legado a través de sus tesoros artísticos

Roberto Polo tiene el propósito de contribuir al florecimiento de las vanguardias históricas del centro, este y norte de Europa y Estados Unidos en España. Con este cometido, busca dejar legado. 

Este deseo ha quedado materializado en dos sedes – Toledo y Cuenca – que exponen por el momento 400 de las obras de arte que pertenecen al mecenas. Entre ellas, creaciones de Max Ernst, Oskar Schlemmer o Ed Moses. 

La preferencia por España no es casual. Han tenido peso sus raíces gallegas y su sentimiento castellano. Considera además Castilla-La Mancha como el corazón de España y símbolo intelectual del país. 

La Colección Roberto Polo, cuyo valor se estima en 400 millones de Euros, va a posicionar sin lugar a dudas a Castilla-La Mancha en los circuitos de arte internacionales. 

Como en su día afirmó Roberto Polo, “voy siempre hasta donde no se puede ir más lejos”. Pero en esta ocasión, parece que ha ido más allá. 

Red Roosenary de Maria Roosen, en la Colección Roberto Polo
Red Roosenary de Maria Roosen, en la Colección Roberto Polo
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