Inauguracion Museo Thyssen Bornemisza
Mercado del arte

Villa Favorita: del esplendor a la decadencia

Villa Favorita, un palacio plagado de arte, buen gusto y elitismo 

Lugano, una ciudad cuyo sector dominante son las finanzas, abraza orgullosamente la cultura. Su magnífico festival de Jazz celebrado cada verano lo demuestra. 

Sus tintes italianos, palpables en la gastronomía, el idioma y la cultura, hacen de este un lugar especial. No son pocos los que se han sentido atraídos por la calidad de vida de la ciudad, entre ellos, el archiconocido empresario y coleccionista Heini Thyssen.

Entre las imponentes mansiones que bordean el lago de Lugano, destaca una, Villa Favorita. 

El nombre habla por sí mismo. Villa Favorita fue el lugar predilecto de Heini y Carmen Cervera para hallar la paz en sus ajetreadas vidas. Villa Favorita es una residencia con mucho encanto e historia. Sus imponentes y elegantes portones de forja, asegurados por dos columnas de piedra coronadas con dos estatuas de leones, dan cuenta de la opulencia que alberga. Los jardines con vegetación y fauna exóticas, de más de un kilómetro de largo, perfeccionan las ya impresionantes vistas al lago de Lugano.

Ante todo, una morada formidable, por la que en su época dorada circulaba un uniformado personal de servicio entre obras de arte nada desdeñables. Se podría decir que Villa Favorita ha albergado una de las colecciones privadas de arte más importantes del mundo. 

Villa Favorita, a orillas del lago Lugano
Villa Favorita, a orillas del lago Lugano

La historia detrás de Villa Favorita

En 1932 Heinrich Thyssen le compró al Príncipe Federico Leopoldo de Prusia este palacete del siglo XVII para convertirlo en su residencia habitual y poder acoger su colección de obras de arte, cada vez más extensa. Se decantó por Suiza, un territorio neutral en una época turbulenta. En apenas quince años, logró reunir más de quinientas obras de arte, como pinturas, esculturas, joyas y muebles. La residencia se convirtió de esta manera en un auténtico museo. Su afán por compartir su afición le llevó no sólo a organizar exposiciones temporales por Europa, sino también a abrir las puertas de su palacio al público. La primera exposición temporal hizo parada en la Neue Pinakothek, en Munich. 

Interior de Villa Favorita
Interior de Villa Favorita

Heini Thyssen, la figura que convirtió Villa Favorita en un auténtico museo

Con su muerte, su hijo Heini Thyssen le toma el relevo. En un inicio, continuó adquiriendo obras de antiguos maestros. Pero en 1961, se inicia en el arte moderno con la compra de una acuarela del expresionista alemán Emil Nolde. A partir de este momento, se interesaría por el impresionismo, postimpresionismo, Pop Art e hiperrealismo.

En Villa Favorita era posible disfrutar de un desayuno navegando en las góndolas de Canaletto, de una comida aderezada por la inmensidad de Rothko o contemplar el atardecer desvaneciéndose sobre los nenúfares de Monet. 

En los años 60 Heini ya se había labrado una reputación de gran coleccionista de arte entre la alta sociedad europea. Organizó exposiciones memorables en Villa Favorita, como aquella en la que mostró obras provenientes de museos rusos. Trajo durante la Guerra Fría cuadros impresionistas y una colección de piedras preciosas y joyas. Unos 350.000 visitantes pudieron disfrutar de este despliegue de suntuosidad y belleza.  

Son tiempos en los que su colección itinera por el viejo continente, Australia, Rusia y Estados Unidos. 

Los Thyssen junto a una obra de Picasso
Los Thyssen junto a una obra de Picasso

Fiestas al más puro estilo de El Gran Gatsby

La posición de Heini como empresario de éxito y consejero en decenas de compañías le valieron amistades de la talla de los Getty, los Forbes y un sinfín de príncipes, duquesas y estrellas de cine. Las fiestas que celebró en los salones y jardines de la propiedad, al más puro estilo de El Gran Gatsby, reforzaron su elevada posición social.

Carmen Cervera, más conocida como la Baronesa Thyssen, disfrutó de algunos de los mejores momentos de su vida en Villa Favorita. El último de ellos fue el bautizo de su nieto Sacha, que tuvo lugar en el año 2008 en una de las salas góticas de la residencia. 

Los barones Thyssen
Los barones Thyssen

La disputa por la posesión de la colección

Villa Favorita fue sede de la colección de los Thyssen, hasta que el barón llegó a un acuerdo en 1988 con el Gobierno español para trasladarla a España. Fueron varios países los que se disputaron su disfrute. Entre ellos, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. No obstante, España ofreció unas condiciones con las que otros Gobiernos no pudieron competir: un palacete en el centro artístico de la capital, rehabilitado para poder acoger la colección y la gestión del traslado de las obras. La influencia de Carmen Cervera también tuvo peso en la inclinación del Barón por España. 

Del diseño se encargó oficialmente el arquitecto Rafael Momeo. Sin embargo, Tita Cervera impuso sus preferencias estilísticas en ciertos aspectos. Las paredes, que iban a lucir un tono grisaceo se pintaron de color salmón. Por orden de la Baronesa, no se escatimó en los materiales empleados para el suelo. En vez de madera, se recubrió de mármol. 

Villa Favorita Lugano
Villa Favorita, vista exterior

El nacimiento del Museo Thyssen-Bornemisza

En 1992 la colección pictórica de la familia fue acogida en el Palacio de Villahermosa, bautizado como Museo Thyssen-Bornemisza. En uno de los mayores traslados de la historia de la pintura, se transportaron desde Lugano cuadros de Van Eyck, Durero, Tiziano, Caravaggio, Canaletto, Monet, Picasso o Kandinsky. 

La inauguración, presidida por los Reyes de España, fue un gran evento en la capital. En menos de un año, el Estado adquirió la colección por 350 millones de dólares, con lo que pasó a formar parte del patrimonio artístico español. 

En 2004 se amplió el espacio expositivo para acoger la Colección privada de Carmen Thyssen-Bornemisza. 

Regresando a Suiza y trasladándonos al año 2012, la Baronesa Thyssen puso a la venta la que fue la residencia de los Thyssen durante ocho décadas, con el fin de adquirir liquidez. Villa Favorita, con sus 35.000 metros cuadrados de superficie, se convirtió en un lugar vació sin sus cuadros, ni su marido – ya fallecido. Se podría añadir que era una vivienda inhabitable, con comedores con espacio para 80 comensales.

La familia Galvini fue la responsable de la compra. Desembolsaron por la residencia alrededor de 65 millones de Euros obtenidos con la explotación de un negocio quesero. Su oferta fue más generosa que la realizada por las autoridades helvéticas, que procuraron mantener el legado artístico en su territorio. 

Se abre de este modo un nuevo capítulo en la historia de Villa Favorita, pero tendremos que esperar para conocer cuál será su nuevo uso.

Museo Thyssen Bornemisza
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