Retrato de Yirawala
Personalidades

Yirawala, el pintor aborigen de la energía espiritual

La renovación de la pintura aborigen

Yirawala, canción de Trevor Hall, resuena en mi cabeza y atrapa mis sentidos. Aún sin prestar atención a su letra, tengo la convicción de que sus hipnóticos acordes esconden una historia digna de contar. 

Yirawala fue un maestro de ceremonias aborigen, pintor y viajero que empleó el arte como herramienta para conservar la cultura Kuninjku y dar visibilidad a la historia de sus ancestros. Nació en 1897 en la zona oeste de Tierra de Arnhem (Australia), hogar de una de las mayores poblaciones de aborígenes del país. 

Su educación estuvo intensamente ligada a los valores tradicionales de su cultura. Su padre, líder espiritual de su clan, le enseñó las canciones e historias de su pueblo. También le instruyó en el significado de las pinturas primitivas de la región. 

Los viajes de Yirawala alrededor de Australia le llevaron a enriquecer su paleta estilística. Su aprendizaje resultó en la renovación de la pintura aborigen australiana. Aunó en su obra técnicas pictóricas de diversas áreas de Arnhem. Cabe destacar que Tierra de Arnhem es un vasto territorio en el que han proliferado corrientes artísticas diferentes. Con ello, Yirawala alcanzó reconocimiento e influyó con sus procedimientos innovadores en otros artistas aborígenes. 

En la década de 1950 se trasladó a la Isla de Crocker, donde desarrolló un estilo más puro, libre y fluido. Las figuras representadas ganaron movimiento y sinuosidad. Compartió con otros artistas sus técnicas artísticas, provocando cambios en el estilo de los pintores aborígenes, lo que en último término influyó en el desarrollo del movimiento artístico.

Ganó reconocimiento gracias al papel que ejerció como maestro de ceremonias, su conocimiento en medicina y derecho, su involucración en la defensa de los derechos de la población aborigen y su creciente popularidad como artista. 

Tierra de Arnhem, de donde proviene Yirawala
Tierra de Arnhem, región de donde proviene Yirawala

Enseñando nuevas formas de concebir el mundo a través del arte

Empleó como lienzo un material comúnmente utilizado por artistas aborígenes de Tierra de Arnhem. Fueron cortezas de árbol previamente tratadas. Las cortezas de eucalipto se curaban con el uso de fuego. Posteriormente, se nivelaban con la disposición de elementos pesados sobre ellas. 

En su trabajo, transmisor de enseñanzas trascendentales, entremezcló elementos figurativos, como canguros, serpientes o cocodrilos, con otros alegóricos. 

Cuenta la leyenda que Maralaitj, considerada la madre de la población aborígen, vino de la actual Indonesia y dio a luz en Australia a los primeros pobladores. Se dice que no requirió de la actuación de un hombre para engendrar a las criaturas, pues portaba poderes supernaturales. Maralaitj fue uno de los motivos representados por Yirawala. 

Asumió a través de la creación artística la labor de enseñar al espectador nuevas formas de concebir y experimentar el mundo. Lo hizo por medio de la representación de prácticas ceremoniales, el entendimiento de la filosofía y la conexión con la naturaleza. 

Yirawala, pintura sobre corteza de árbol
Pintura sobre corteza de árbol, de Yirawala ©Artnet

Arte Rarrk, portador de energía espiritual

El movimiento artístico del que formó parte, propio de la zona oeste de Tierra de Arnhem, tiene nombre propio: Rarrk. 

Las obras de la corriente Rarrk tienen como común denominador la presencia de entramados geométricos constituidos por finas líneas. Los patrones se realizan usando pinceles hechos de cabello humano. Estas composiciones centenarias presentan pigmentos rojizos y ocres, dispuestos sobre fondos rojos o blancos. 

Las pinturas arqueológicas de la Tierra de Arnhem, así como sus conocimientos en materia de ceremonias, fueron las fuentes de inspiración del artista para la creación de un trabajo que transmite energía ancestral y carga espiritual

Yirawala, la figura que elevó la pintura aborigen a la categoría de arte

Yirawala logró reconocimiento internacional al colaborar en 1971 con Sandra Le Brun Holmes. Sandra viajó a la Isla de Crocker con la intención de grabar las canciones e historias aborígenes narradas durante las ceremonias ancestrales, con el fin de preservar su legado. 

Al conocer a Yirawala, quedó impresionada por su talento, empuje e integridad. Tras su encuentro, decidió promocionar su obra y organizar exposiciones del artista. La colaboración resultó además en la publicación de dos libros sobre el pintor y la producción de dos películas sobre su vida y obra. 

Sandra le describió como una persona con una mirada penetrante que transmite sabiduría. 

Sus creaciones viajaron por toda la extensión del país durante los años 70, convirtiéndose en un icono cultural. Logró que la pintura aborigen fuese elevada a la categoría de arte, pues anteriormente se catalogaba como mero material etnográfico. 

Sus creaciones permitieron a los “balanda” (personas no indígenas) respetar y entender la esencia y raíces de su cultura.

Yirawala fue un firme defensor de los derechos de los aborígenes y de las tierras que habitan. Se involucró en la preservación de las tradiciones aborígenes y la protección de Arnhem contra la explotación minera. 

Yirawala, un “Picasso” creando arte aborigen

Su arte fue concebido como un transmisor de conocimiento y un catalizador para la celebración de ceremonias ancestrales. No obstante, se aprovechó con fines puramente lucrativos. 

La popularidad de su persona y sus obras llevó a diferentes marchantes de arte a generar jugosos beneficios económicos a partir de la venta de sus pinturas. Estas circunstancias causaron en Yirawala una profunda desconfianza en el mercado del arte. A partir de entonces, se opuso a la comercialización de su trabajo. 

Yirawala murió en 1976, siendo reconocido como uno de los artistas más importantes de su generación. Se le ha bautizado como el Picasso de Tierra de Arnhem. De hecho, el propio Picasso fue un gran admirador de su obra. Con motivo de su condecoración como miembro de la Orden del Imperio Británico en 1971, se encargó al escultor John Dowie la creación de un busto de Yirawala. El pintor tuvo la convicción de que la pieza albergaría su espíritu. 

Actualmente su arte se exhibe en instituciones de renombre, como The National Gallery of Australia. También se puede encontrar en galerías de arte internacionales y colecciones privadas. En contra de los deseos del artista, su trabajo se sigue tratando como un lucrativo producto comercial por el mercado del arte actual. Sus obras se pueden encontrar a la venta en reconocidas casas de subasta.
El legado que nos ha dejado Yirawala es inestimable. Se ha afirmado que el arte aborigen australiano es el arte más antiguo que se sigue practicando. Y han sido maestros como Yirawala los que lo han mantenido con vida.

Barramundi, obra de Yirawala ©Australian Art Sales Digest
Barramundi, obra de Yirawala ©Australian Art Sales Digest
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